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EL REGRESO – LE RETOUR

Performance poétique

D’après la poésie de Federico García Lorca, Antonio Machado, Miguel Hernández, León Felipe, Rafael Alberti et Luis Cernuda.

Une balade inspirée de l’esthétique lorquienne. Un parcours à travers la poésie espagnole, pour un retour dans les univers de ces poètes disparus pendant la guerre civile ou dans l’exil.

Les vers et la musique deviennent les outils d’un devoir de mémoire collective pour les générations futures.

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PROGRAMME

CANCIÓN TONTA – García Lorca
PARÁBOLAS – Antonio Machado
SÉ TODOS LOS CUENTOS – León Felipe
ROMANCE DE LA LUNA LUNA – García Lorca
PEREGRINO – Luis Cernuda
SON DE NEGROS EN CUBA – García Lorca
BAILE – García Lorca
LA CASADA INFIEL – García Lorca
EL SILBO DE LA LLAGA PERFECTA – Miguel Hernández
SI MIS MANOS PUDIERAN DESHOJAR  – García Lorca
EL AMOR DUERME EN EL PECHO DEL POETA – García Lorca
UN ESPAÑOL, HABLA DE SU TIERRA – Luis Cernuda
GENOVÉS 1970, PINTOR – Rafael Alberti
GUERRA – Miguel Hernández
EL PAYASO TIENE LA PALABRA – León Felipe

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LA LOCA HISTORIA DEL SIGLO DE ORO

SINOPSIS

Reyes, papas, nobles, hidalgos, pícaros y cómicos, se dan cita en esta historia, para retratar una España llena de luces y sobras, donde nada es lo que parece, si nos centramos en la sociedad de la época… Pero cuando las artes toman las calles, los libros, los museos, los palacios o las iglesias, surgen personajes insignes que dan nombre a una época. El Siglo de Oro, así conocido por el valor de las obras de literatos, dramaturgos y artistas de lienzo que se presentan en nuestro espectáculo como lo que fueron, y nos narraran andanzas y desventuras de la sociedad estamental que guiaba sus designios.
Contar el Siglo de Oro, tiene su miga, máxime cuando sabemos que duró casi dos siglos, que España pasó por cinco reyes, trece papas y miles de batallas y guerras por todo el mundo.
Nuestro espectáculo, hará un recorrido por estos casi dos siglos, retratando la sociedad, la realeza, la iglesia y el importantísimo peso artístico de nuestro Siglo de Oro. Para qué el público la conozca y salga del teatro con ganas de investigar nuestro pasado, que en muchas ocasiones no dista mucho de la actualidad, el afán de poder y reconocimiento, el dinero y el ascender en la escala social son temas muy vigentes en la actualidad.
Por supuesto y como no podía ser de otra manera, todo ello se mezcla con el sello de nuestras producciones anteriores, donde ambas compañías han creado un lenguaje único, muy visual y estético, llenando los textos clásicos de teatro gestual, comedia del arte, clown, humor y circo, al servicio de la propia historia.

ESCENOGRAFÍA

Como ya es habitual en nuestras propuestas, la escenografía será mínima, intentando jugar las escenas con el espacio vacío, y creando los lugares de la acción con los pocos elementos que nos acompañan en escena, por lo que el juego creativo de los actores se desarrolla al máximo para que veamos los espacios donde se desarrolla la acción.

VESTUARIO

Nuestra estética de vestuario será muy sencilla, dándole forma con complementos según los personajes que vayan apareciendo en escena, y que con un simple cambio de prenda o forma de colocársela el público pueda ver otro personaje y lo identifique a lo largo de la obra.
Por lo que, de forma básica, los actores llevarán un pantalón bombacho y una camisa, como estructura básica, pero habrá diferentes elementos para desarrollar otros personajes.

LIBRO DEL BUEN AMOR

DRAMATURGIA
Estructura dramática para un desorden festivo

Las reflexiones mudéjares de Juan Goytisolo; los estudios de Francisco Rico sugiriendo que Libro de Buen Amor bien pudiera ser un libreto, un canovaccio escenificado por juglares y juglaresas para la plaza pública; la visión carnavalesca en lo cómico popular de Mijail Batjain; las enseñanzas de Julio Caro Baroja sobre el significado y raíces de las fiestas populares españolas, son algunos de los cañamazos con los que Agustín Iglesias ha construido la dramaturgia.

Libro de Buen Amor no es una obra individual ni psicológica. Su autor la hace colectiva a través de su mestizaje cultural y poético, de la polifonía de sus voces y juegos cómicos. Su dramaturgia y puesta en escena no pueden ser más que plurales y poliédricas en sus puntos de vista, transgresoras en sus formas y signos. Lo colectivo que la configura crea cohesión de grupo con la alegría libertina de la fiesta.

Libro de Buen Amor es una excepcional joya mudéjar donde se muestra una compleja y enriquecedora visión del cosmos medieval. Es un gran himno a la vida, donde incluso la muerte de Trotaconventos, tras cumplir su función social, vital y literaria, sirve de excusa para lanzar una burla contra la Muerte.

Don Carnal une a su insaciable glotonería su potencia sexual frente a una Cuaresma que funde frugalidad alimenticia y abstinencia sexual. El instinto reproductor hace inmortal a la especie, por encima del efímero desfile de las vidas individuales.

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LA CRÍTICA HA DICHO…

“El trabajo de todos los intérpretes es sobresaliente: Raúl Rodríguez, un Arcipreste de Hita que conquista con su inocencia y jovialidad“; Magda Ga-Arenal, genial Trotaconventos que fuma en pipa, con una dicción clara y rotunda para este personaje entrañable; Jesús Peñas se luce como Don Amor y también de Don Melón; Mercedes Lur, poderosa y aguerrida Soña Cuaresma; Asunción Sanz brilla como Doña Endrina […]. Un espectáculo ágil y bien estructurado, que logra conta- giar al público ese ambiente gozoso y popular”.
Eva Vallines · LA NUEVA ESPAÑA · 27/11/23

“La versión de Agustín Iglesias es de contemporaneidad clásica, coincidente con la fecha en que fue escrita, con personajes disolutos, alegres y de verbo afilado, donde las muje- res, con la sagacidad que emerge ante el sometimiento, marcan el paso lujurioso de los hom- bres. El conjunto de actores, todos muy experimentados, con Raúl Rodríguez como el arci- preste, en todo momento sobre el escenario, y las versátiles Magda Garcia-Arenal, Mercedes Lur, Asunción Sanz y Jesús Peñas conforman por segundos escenas, algunas hilarantes, entre la desmesura y la sobriedad, como cortometrajes teatrales en el que siempre triunfa el exceso y la impostura. Y eso que la obra fue escrita por el religioso Juan Ruiz […] El público premió al grupo con varios minutos de aplausos y ovaciones, que hizo saludar al elenco de la produc- ción varias veces, por dar rienda suelta al imaginario popular que no sólo desnuda al ser hu- mano en sus necesidades más básicas, sino donde las mujeres piden paso en un moderno texto de hace siete siglos.”
Julia Yébenes · LANZA DIARIO DE LA MANCHA · 6/07/22

“Agustín Iglesias ha logrado convertir los siete mil versos del ‘Libro de buen amor’ en noventa minutos de espectáculo teatral. Un espectáculo fresco, ágil, con un magnífico ritmo, También se ha ocupado Iglesias de subrayar el empoderamiento de las mujeres, su libertad de acción y elección, y lo hace de manera que resulta absolutamente coherente y natural. Gran trabajo interpretativo muy coral, con una cuidada atención al gesto, la corporalidad y la claridad en la dicción del verso.”
Joaquín Malguizo · HERALDO DE ARAGÓN · 13/11/21

“Hay que subrayar la labor de dirección en este trabajo caleidoscópico e icosaédrico. Y es complejo señalar una buena dirección si no hay unos intérpretes que se dejan la piel en el escenario. Los de Guirigai se dejan la piel y la voz. La interpretación coral, con mucho movimiento, una muy delicada y trabajada dicción del verso alejandrino, una labor gestual significativa, una expresión corporal coreográfica bien delimitada y unas intervenciones musicales esenciales levantan un espectáculo regocijante, ameno, simpático. Puestas en escena como la de Guirigai merecen más que un aplauso.”
Antonio Illán · ABC · 05/12/20

“Todos los elementos escénicos forman una armoniosa amalgama que encadena con el ritmo del espectáculo: una obra de 90 minutos y 16 escenas; una dramaturgia fiel a la estructura del Libro desde una mirada del siglo XXI”.
Bernardo Cruz · ACTUANTES · 3/12/19

“El dramaturgo A. Iglesias se mantiene fiel a la estructura de la obra. Las lavanderas al inicio de la obra reivindican que las mujeres son tan libres de amar como los hombres, realizando un guiño al movimiento feminista […] Los actores dejaron boquiabierto al público del teatro por su nivel de interacción”.
Joana Llacer González · MEDIUM.COM · 04/11/19

MÉNÉLAS REBÉTIKO RAPSODIE

« De Ménélas et d’Hélène, nous avons des idées, des points de vue qui tiennent souvent de l’arbitraire et du cliché. Le premier est toujours décrit comme un faible, un mou, voire un lâche. Le fait que son mari ne soit pas à la “hauteur” enlève à la fuite d’Hélène, toute force amoureuse. Elle ne part pas avec Pâris, mais elle fuit un type dénué de charme et de beauté. De ce fait elle devient l’archétype de la putain. Celle par qui viennent la discorde et la mort. On lui interdit le droit de disposer de son destin. Et dans cette période archaïque où la femme est l’objet de toutes les convoitises, il est pénible pour les hommes, encore aujourd’hui, de comprendre la décision d’une femme amoureuse.

J’ai voulu questionner, comprendre la solitude de Ménélas et redessiner à tâtons les contours de ce chagrin d’amour toujours occulté par la guerre de Troie. J’ai voulu convoquer une parole écrite, une langue dense et ardue, un langage poétique, lyrique, trivial.

C’est par l’incarnation et l’incantation, par l’art de jouer que tous ces modes deviendront du théâtre. J’ai voulu tendre, comme dans mon précédent spectacle Pénélope ô Pénélope, vers une langue française où les subjonctifs et les conditionnels ne sont pas dédaignés.

J’ai voulu remettre au centre le verbe, sans artifices. Ainsi dans la mise en scène, il n’y aura pas d’effets de quelque sorte que ce soit. Il y aura trois chaises, une table, un acteur et deux musiciens. Des rébètès.

Depuis longtemps je voulais faire un spectacle à propos de Ménélas et d’Hélène avec mon ami Grigoris Vasilas, bouzoukiste virtuose, et Kostas Tsekouras, guitariste hors pair. Tous deux jouent le Rébétiko dans le groupe Dromos. Le Rébétiko est une musique qui voit le jour en Asie mineure dans les années vingt. C’est la musique des bas-fonds, le blues de la Grèce. On y chante les amours perdues, les trahisons, les crimes d’honneur, l’alcool, la drogue. Les chants rébètes sont les derniers soubresauts d’une parole libre. N’ont-ils pas été interdits sous la dictature Métaxas ?

Oui, ils étaient trop subversifs ces chants, mais surtout ils étaient jugés trop orientaux. Les colonels fascistes rêvaient d’une Grèce occidentale. Le voisin Attaturc n’avait-il pas remplacé le fèz traditionnel par la casquette et surtout n’avait-il pas interdit les confréries soufies ?

Oriental était devenu une régression, il fallait être occidental à tout prix. Nous en voyons aujourd’hui les effets pervers. (Ce n’est pas l’idée « occidental » qui est perverse, mais bien entendu le « à tout prix ».) Il fallait briser les bouzoukis et les baklamas, interdire de radio la voix subversive puisque poétique du rébétiko. Les chants rébètes sont les derniers soubresauts de la tragédie grecque.

À maintes reprises Grigoris et moi nous sommes retrouvés en Grèce et ailleurs. Maintes et maintes fois autour d’une table nous avons chanté, dansé. Mais surtout nous nous étions fait la promesse d’un travail commun. Un spectacle : Ménélas rapsodie. Cette promesse nous allons la tenir, lui avec son bouzouki et sa voix venue des temps anciens et moi, avec mon écriture. »

Simon Abkarian

DISCOURS DE LA SERVITUDE VOLONTAIRE

« Soyez donc résolus à ne plus servir et vous serez libres. Je ne veux pas que vous le heurtiez, ni que vous l’ébranliez, mais seulement ne le soutenez plus, et vous le verrez, comme un grand colosse dont on dérobe la base, tomber de son propre poids et se briser. »

« Certes, ainsi que le feu d’une étincelle devient grand et toujours se renforce, et plus il trouve de bois à brûler, plus il en dévore, mais se consume et finit par s’éteindre de lui-même quand on cesse de l’alimenter : pareillement plus les tyrans pillent, plus ils exigent ; plus ils ruinent et détruisent, plus on leur fournit, plus on les gorge ; ils se fortifient d’autant et sont toujours mieux disposés à anéantir et à détruire tout ; mais si on ne leur donne rien, si on ne leur obéit point; sans les combattre, sans les frapper, ils demeurent nus et défaits: semblables à cet arbre qui ne recevant plus de suc et d’aliment à sa racine, n’est bientôt qu’une branche sèche et morte. »

« Souffrir les rapines, les brigandages, les cruautés, non d’une armée, non d’une horde de barbares, contre lesquels chacun devrait défendre sa vie au prix de tout son sang, mais d’un seul ; nommerons-nous cela lâcheté ? » 

« Chose vraiment surprenante (et pourtant si commune, qu’il faut plutôt en gémir que s’en étonner) ! C’est de voir des millions de millions d’hommes, misérablement asservis, et soumis tête baissée, à un joug déplorable, non qu’ils y soient contraints par une force majeure, mais parce qu’ils sont fascinés et, pour ainsi dire, ensorcelés par le seul nom d’un qu’ils ne devraient redouter, puisqu’il est seul, ni chérir, puisqu’il est, envers eux tous, inhumain et cruel. »

« …si l’on voit, non pas cent, non pas mille, mais cent pays, mille villes, un million d’hommes ne pas assaillir, ne pas écraser celui qui, sans ménagement aucun, les traite tous comme autant de serfs et d’esclaves : comment qualifierons – nous cela ? »

« N’est-ce pas honteux, de voir un nombre infini d’hommes, non seulement obéir, mais ramper, non pas être gouvernés, mais tyrannisés, n’ayant ni biens, ni parents, ni enfants,  ni leur vie même qui soient à eux ? »

« Disons donc que, si toutes choses deviennent naturelles à l’homme lorsqu’il s’y habitue, seul reste dans sa nature celui qui ne désire que les choses simples et non altérées. Ainsi la première raison de la servitude volontaire, c’est l’habitude. »

Étienne de La Boétie